Óptica

Cuando se habla de recuperar la visión, se suele emplear frases como “mejorar el estilo de vida” o “acceder finalmente a una vida normal”. Sin embargo, no muchos se detienen a pensar en los obstáculos que debería atravesar alguien que perdió la vista a los 5 años o, peor aún, una persona que jamás pudo ver.

Para quienes no la sufren, la ceguera es comparable con la nada, en cuanto a que representa un concepto imposible de entender de forma práctica; quien goza de una visión medianamente saludable no puede imaginar qué se siente no ver nada, tener que apoyarse en los otros sentidos para realizar cualquier tarea, incluso leer. Pasar de ese estado a un enfrentamiento constante con proporciones, profundidad, colores, formas, gestos, distancias, tamaños, teniendo que aprender a entender el mundo como un bebé recién nacido, no resulta una tarea fácil ni tentadora.

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